La nutrición inteligente es un concepto nuevo de alimentación, por medio del cual se busca que nuestro organismo tenga un equilibrio óptimo de hormonas para que funcione con su máxima capacidad. Sus características principales son el mantenimiento de la insulina dentro de ciertos límites, así como el control hormonal.

Una manera de describir a la nutricion inteligente es decir que se trata de una estrategia que busca mantener bajo control las hormonas de nuestro cuerpo. Este enfoque no es uno con el que las personas estén familiarizados, ya que nos han enseñado que lo importante en una dieta son el número de calorías que se consumen diariamente, cuando no es así. De hecho, si se piensa en término hormonales antes que calóricos, es fácil darse cuenta de por qué no funcionan muchas de las dietas recomendadas para mantener un cierto número de calorías.

La insulina es una de las hormonas más importantes para nuestro organismo, ya que si la hay en exceso, la grasa corporal no puede ser aprovechada ni consumida, por lo que se mantienen las condiciones para que se presente la obesidad. Si no se nivelan los niveles de insulina, no importa cuántas dietas o ejercicio se haga, no desaparecerá esa condición. Los niveles de insulina aumentan, sobre todo, cuando se ingieren muchos carbohidratos sin grasa pero también cuando se consumen alimentos con demasiadas calorías.

Nuestra alimentación se basa en los hidratos de carbono. Comemos muchísimas pastas, pan, cereales, almidones y azúcar refinada. Todo eso contribuye a elevar los niveles de insulina y, además, produce una sensación de euforia o alegría pasajera. En resumidas cuentas, mientras más carbohidratos se comen, más se engorda y más difícil es bajar de peso.

Paradójicamente, la mejor manera de bajar de peso es consumir grasas, ya que con ello se reducen los niveles de insulina en la sangre y, por lo tanto, se vuelve cada vez más fácil bajar de peso, o bien, conservarse en el peso ideal. La mejor grasa que se puede ingerir es aquélla que se conoce como monoinsaturada y que puede encontrarse en el aceite de oliva, las aceitunas, las almendras y las nueces.

Todo lo anterior explica el por qué de la “epidemia” de obesidad que enfrentamos los mexicanos. Con la introducción de pan dulce con altísimo niveles de azúcar y bebidas con las mismas características y, por otro lado, la reciente moda de quitarle la grasa a todo, es perfectamente natural que nos estemos convirtiendo en un país de gordos.

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