Mucho se ha dicho sobre la manera en la que un aborto influye en la vida y comportamiento de una mujer; se ha dicho que la hace entrar en depresiones muy marcadas, que las hace perder el valor por la vida y por sí mismas, que les crea dificultades para llevar una vida profesional y personal exitosa entre otras muchas suposiciones con respecto a la salud mental de la mujer que decide abortar o que por circunstancias ajenas a ella, se tiene que someter a uno.

Estas afirmaciones son basadas en estudios de corta duración que no toman en cuenta el periodo de duelo normal en todas las personas y desdichadamente en muchos casos son investigaciones tendenciosas que buscan darle una mala reputación al aborto. España es uno de los lugares en donde la discusión sobre el aborto se encuentra más vigente y Madrid es la cuna del debate, pues se ha propuesto hace no mucho tiempo una iniciativa que promueve que las mujeres sean valoradas antes de proceder al aborto, siendo el médico quien decida si debe o no debe abortar pasando por alto los deseos y voluntades de las mujeres.

Muchos doctores saben que muchas mujeres tienen más sentimientos encontrados cuando llevan a cabo un embarazo no deseado que cuando deciden acudir a a la interrupcion del embarazo, pues el deseo de una mujer no siempre se encuentra en la vida de madre y esto puede traer fatales efectos en la vida del bebé.

La nueva ley establece que para abortar la mujer debe tener razones biológicas o psicológicas que sean comprobables como malformación del feto, que el embarazo sea una amenaza latente para la salude de la mujer o que tenga desajustes psicológicos que se hayan manifestado anteriormente y que puedan extrapolarse durante el avance del embarazo o con el nacimiento del bebé. Sin embargo los médicos no están debidamente capacitados para saber qué es mejor para la mujer, pues no se sabe qué va a pasar con su salud física después de la decisión que tome.

En las clinicas para abortar se trabaja bajo la premisa de que todos deben tener la atención que necesitan indiscriminadamente, por lo que se sigue exigiendo que se puntualicen las condiciones para practicar un aborto, pues no se especifica qué es una malformación grave ni qué es un desorden psiquiátrico.

En Madrid, la discusión no ha cesado y siempre que se re abre se llega diferentes conclusiones que generalmente apuntan hacia el libre derecho que tiene la mujer de decidir sobre su cuerpo sin que se le condicionen los servicios médicos.

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