En el día a día de nuestro mundo laboral, ya no es suficiente con desempeñar correctamente las tareas que se nos encargan y dominar los conocimientos de un área en concreto. Nuestro crecimiento laboral y personal está ligado a la capacidad de seguir aprendiendo y al desarrollo de habilidades directivas que nos permitan destacar y alcanzar mayores metas.

Las habilidades directivas son un conjunto de conocimientos y aptitudes que es posible aprender y desarrollar. Por una parte, están relacionadas con la experiencia y el dominio de las labores que componen nuestro trabajo y cómo éste se relaciona con el de los demás, pero también con el entendimiento de nuestras propias motivaciones y las de nuestros compañeros. Asimismo, con la capacidad para fomentar y mantener relaciones de trabajo productivas y satisfactorias.

En primer lugar, las habilidades técnicas son aquéllas que nos permitirán sacar el mayor provecho de las herramientas que tenemos a nuestra disposición. Por ejemplo, la operación de equipo, la presentación de proyectos, la organización general de las actividades, entre otras.

Después se encuentran las habilidades humanas. Estas nos ayudan a lograr una mejor comunicación e incentivar la cooperación y el mutuo entendimiento. Entre ellas están las habilidades de comunicación, como el business english pero también la inteligencia emocional.

Finalmente están las habilidades conceptuales, las cuales nos ayudarán a buscar la mejor solución a los problemas, a realizar planes a largo plazo y a coordinar de mejor manera los equipos de trabajo.

Éstas habilidades están al alcance de cualquier persona decidida a dedicarles una parte de su tiempo y esfuerzos. El primer paso es tener una idea clara de cuáles son nuestros objetivos pero incluso ellas mismas pueden sernos de ayuda para establecer metas, ya que nos permitirán tener una perspectiva más amplia de nuestro trabajo y el de los demás.

Por otra parte, aprender a innovar y encontrar nuevas soluciones a los desafíos que se nos presentan nos permitirá destacar y aspirar a más y mejores puestos y tareas. De igual manera, mejorar nuestra capacidad para relacionarnos con los demás, motivarlos y fomentar mejores relaciones con la organización, será siempre un factor reconocido por todos.

Las habilidades directivas son, en suma, una herramienta que vale la pena aprender pues serán útiles no solo en nuestro empleo o en las actividades que realicemos. También nos ayudarán a conocernos mejor y aprovechar mejor nuestro potencial humano.

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