Además del mobiliario y los elementos decorativos, la ropa de cama (clasificación en la que entran las sábanas, cojines, almohadas, cobijas y colchas) también viste el espacio doméstico y lo dota de una personalidad que se traduce en la construcción de ambientes e idealmente en sensaciones de tranquilidad y descanso.

La habitación es el espacio más íntimo del hogar, por lo que el encontrar una inspiración temática para ambientarlo es una tarea que no debe ser tomada a la ligera. A continuación, te contamos cuáles han sido las principales tendencias durante 2019 y que continuarán vigentes el año que viene. Toma nota y adopta aquella con la que más te identifiques:

Mar y tierra:

Los colores predilectos para la ropa de cama son el morado, café, blanco y azul plumbago, que se presentan a juego con ornamentos de mimbre en tonos tierra. Cactus, plantas desérticas y maderas son algunos de los elementos que caracterizan a esta tendencia de aspecto cálido y propicio para el descanso. En su versión más femenina, los colores gris, blanco y azul incluyen motivos florales.

Pasteles y acentos selváticos:

Esta singular armonía se logra a partir de la combinación entre el verde esmeralda y pequeñas dosis de violeta, rosado, amarillo y blanco. Como su nombre lo indica, el protagonista de esta tendencia son los decorativos que emulan la vegetación, los edredones con textura y los complementos minimalistas.

Energético y vibrante:

Se trata de una combinación arriesgada, pero armoniosa, entre tonalidades crudas como el blanco roto y colores contrastantes como el naranja y el azul marino. Con frecuencia se emplean edredones con patrones étnicos logrando una decoración del estilo boho-chic.

Sobriedad y bohemia:

Esta tendencia emplea los patrones étnicos en su versión más elegante y discreta: es decir, a blanco y negro, mientras que los complementos presentan texturas naturales como el mimbre y el yute. El mobiliario suele ser de estilo minimalista y elaborado en madera negra que contrasta con muros blancos.

Inspiraciones campestres:

Este estilo tiene mucho de fantasía, pues alterna imágenes como figuras de caballos u otros animales del campo con una decoración clásica y elegante en maderas de tono medio-natural y cojines de color blanco roto en combinación con distintas gradaciones de los tonos tierra.

Vintage:

Tanto los muebles como la ropa de cama se prefieren en blanco y negro, con patrones que semejan a un elegante brocado. El mobiliario tiene aires afrancesados.

Total nude:

Se trata de una de las tendencias más elegantes y fáciles de seguir. Basta con agregar acentos en distintas tonalidades de marfil y blanco a un mobiliario minimalista o de madera en tonos naturales.

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