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Mitigar el dolor

May 4th, 2017 / / categories: Salud /

Escrito por Eduardo Sanchez Urrutia

Las enfermedades siempre son dolorosas, y muchas veces lo son cuando le ocurre a un ser querido y no tanto a nosotros.
Algo que debemos tener en cuenta y que es muy importante, es no callar las cosas, hablarlas, por más doloroso que sea el tema, aunque se trate de una enfermedad, que a veces puede ser terminal.
Afortunadamente, cada día, van apareciendo distintos tratamientos para mitigar el dolor y también para ayudar a curas de distintos tipos de cánceres.
Uno de esos tratamientos es la quimioterapia. Este método es un medicamento muy eficaz que se utiliza para matar las células cancerosas, haciendo que se pierda su capacidad de crecimiento.
La vía de administración más común de la quimioterapia es la intravenosa, así, de ese modo la medicación va directamente al torrente sanguíneo a través de las venas.
Existen también otras vías de administración como las pastillas, líquidos o cápsulas.
Si debemos destacar algunas ventajas de la quimioterapia, debemos decir que controla el cáncer retardando su propio crecimiento y reduciendo los síntomas. Esto es fundamental para la sobrevida de cualquier persona afectada.
Otra ventaja de la quimioterapia es que se puede utilizar para reducir tumores antes de una cirugía de realizar una radioterapia.
Pensando en tratamientos contra el cáncer, no podemos dejar de ampliar lo que mencionamos en el párrafo anterior y es la radioterapia: otra herramienta utilizada para combatir el cáncer.
En más de una ocasión, los profesionales médicos eligen una combinación de herramientas: la quimioterapia, la radioterapia o la cirugía.
Claro que no todos los tratamientos son iguales para todas las personas afectadas por algún tipo de cáncer. Tengamos en cuenta que se conocen hasta este momento más de cien tipos de cánceres.
La utilización de la radiación para realizar un tratamiento contra el cáncer será evaluado por el profesional médico, quien evaluará, entre otras cosas, la edad del paciente, el lugar donde se localiza el tumor, el estado de salud del paciente, el tipo de cáncer que está padeciendo, y por sobre todas las cosas, el estado síquico del paciente.
La radioterapia, o también llamada radiación por terapia, se usa para dirigir las ondas de alta energía hacia los lugares donde se detecten los crecimientos cancerígenos. De esta manera, las ondas causan daño dentro de las células, e interrumpen los procesos celulares y previenen la proliferación de las células.
Lo que debemos tener en claro es que tanto la radioterapia como la quimioterapia son dos tratamientos que pueden tener un alto porcentaje de efectividad.
Según el tipo de cáncer y el criterio del profesional médico, estos tratamientos se pueden utilizar en forma conjunta, uno detrás de otro o bien por separado.
Finalizando el siglo XIX los rayos X y el radium, (un mineral radioactivo), fueron descubiertos por el alemán Wilhelm Roentgen y el matrimonio de franceses Curie. A raíz de estos descubrimientos pronto se pudo saber que la radiación, en grandes dosis, podía ser letal para los pacientes enfermos, aunque también comprobaron que si se aplicaba en forma supervisada y controlada, podía frenar el crecimiento de los tumores.
Para ejemplificar, debemos decir que la radioterapia en muchas ocasiones mata mayor cantidad de células enfermas que de células sanas. Esto se debe a que las células malignas se multiplican con mucha velocidad.
Los profesionales médicos especializados en distintos tipos de cánceres, (oncólogos), no utilizan un solo rayo de radiación, sino que usan dos o más, para poder cruzarlos y llegar donde está el tumor. Llegado ese momento de cruce de rayos es donde se potencian éstos y se logra el efecto máximo de la radiación.
Contrariamente al pensamiento popular de cientos de personas, debemos aclarar que la quimioterapia no es un aparato. Al igual que la radioterapia, es un conjunto de medicamentos muy eficaces.
Unos de los primeros pasos en el comienzo de la quimioterapia, fue el descubrimiento militar que se produjo durante la Segunda Guerra Mundial, donde los médicos militares se dieron cuenta que aquellos soldados que fueron atacados con gas mostaza morían por la pérdida de linfocitos, o sea de los glóbulos blancos de la sangre.
De ese modo, supusieron que podría ser muy útil para el tratamiento de personas enfermas de linfoma y leucemia, quienes padecían la multiplicación descontrolada de linfocitos en la sangre. Las primeras personas enfermas de cáncer fueron tratadas, precisamente con un medicamente derivado del gas mostaza: la mostaza nitrogenada.
Si bien existen diferencias entre ambos tratamientos, podemos decir que son “primos hermanos”, aunque los profesionales médicos, se especialicen por separado para instruirse en radioterapia o en quimioterapia
Al igual que la radioterapia, la quimioterapia, se receta de acuerdo al tipo de caso que tengamos frente a nosotros. Se la puede utilizar de modo curativa, para eliminar un cáncer, o para frenarlo y mejorar los síntomas del paciente. Esto último es lo que se denomina como paliativo.
Otro modo eficaz de empleo es para mejorar las expectativas de curación luego de una cirugía, a esto se lo denominada “adyuvante”.

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